Un paseo virtual por Chamberí, de la mano de la Fortunata de Galdós

Cuarto itinerario organizado por el Portal del Lector


La Biblioteca Regional Joaquín Leguina ha rescatado en formato online los recorridos literarios del Madrid de Galdós puestos en marcha para celebrar el centenarios de la muerte del escritor, y el pasado 23 de septiembre el doctor en Historia del Arte, Francisco Juez, llevaba de la mano virtual a los asistentes hasta el Chamberí de Fortunata, la inolvidable novela galdosiana.

‘Los territorios de Fortunata: Chamberí’ era el cuarto itinerario virtual organizado por el Portal del Lector, y más de cincuenta personas acompañaron a este personaje del imaginario madrileño por las calles del distrito. “Galdós ofreció una visión muy completa de la vida de la ciudad de ese Madrid del Diecinueve en sus obras”, argumentaba Juez.

Apoyado por el Plano Parcelario de Madrid –1872, 1973 y 1874–, el guía nos traslada a esa capital galdosiana de 1869-1876, a aquella historia está enmarcada entre la ‘Revolución Gloriosa’ de 1868 y la Restauración borbónica.

El Chamberí de Galdós

El recorrido arrancó en la calle de Santa Engracia, allá por 1870, ya integrada en el Ensanche planificado, pero que aún tenía carácter de arrabal. Por entonces, la Plaza de Alonso Martínez estaba presidida por la Puerta de Santa Bárbara, y Santa Engracia era un camino importante porque conectaba con la carretera de Francia, la actual Bravo Murillo. “En ese periodo aún estaba en funcionamiento la fábrica de tapices en la que trabajó el mismísimo Goya”, señalaba Juez.

El primer texto rescatado es cuando el padre de Jacinta recuerda, con la boda de su hija con Juanito, que ellos no tuvieron viaje de novios. Pese a que la moda era irse fuera de España, él y su esposa no tuvieron la oportunidad “ni de ir a Chamberí”, lo que denota que esta zona quedaba a las afueras de la ciudad. Curiosamente, la Plaza de Chamberí no tiene ningún protagonismo, a diferencia del Paseo de Luchana, que aparece varias veces.

Queda de relieve que Chamberí era un barrio tan nuevo en esa época que no había ni variedades, en comparación con Lavapiés, donde también vivirá Fortunata. No obstante, la Plaza de la Iglesia –actual Glorieta del Pintor Sorolla– es un lugar clave en el relato, porque allí es donde se casa Fortunata con Maxi. Cerca de allí habría estado el Asilo de las Micaelas, inventado por el autor, donde se recluirá voluntariamente la protagonista para “reformarse” antes del casamiento.

“Se detuvo un instante a comprar dátiles, que le gustaban mucho... y fijóse en las casas de la calle de las Virtudes, pues las habitaciones de los pobres le inspiraban siempre cariñoso interés”, señala en otra ocasión, refiriéndose a una vía chamberilera.

Galdós también recalca el paisaje semi industrial de aquel momento, con descripciones de los negocios y las fábricas, como la mención al Almacén General de la Villa, cerca de Cuatro Caminos. Otra de las escenas más alegres de este escenario es cuando Fortunata habla de su nueva casa con Maxi, ubicada en la calle de Sagunto: “Contóle un día que ya tenía tomada la casa, un cuarto precioso en la calle Sagunto...Como que del balcón del gabinete se alcanzaba a ver un poquito del depósito de Aguas”.

Juez aclara que seguramente no había tantas tiendas en aquel entonces como comenta Galdós por boca de Fortunata. Doña Lupe aconseja a la protagonista que haga la compra diaria en el Mercado de Olavide, que ella conocía bien por vivir en Raimundo Llulio. Casa que debía tener al menos dos plantas, porque dice que ella miraba por un balcón: “Pero la calle de Raimundo Lulio y la de Juan de Austria, que hace ángulo con ella, son de muy poco tránsito. Parece un pueblo. La única distracción de Doña Lupe en sus horas solitarias era ver quién entraba en el taller de coches inmediato o en la imprenta de enfrente”.

Finalmente llegamos a la calle de Albuquerque, donde estaba ubicado el albergue provisional de Guillermina. Allí estaba el Asilo de Jesús, derribado en los años 60 del siglo XX, momento en que empieza a consolidarse realmente el barrio de Chamberí. También se evoca el paseo de los novios por los altozanos de Vallehermoso, con el que termina este tour virtual galdosiano por un Chamberí ni tan lejano ni tan extraño.


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