La noria

La vicealcaldesa Villacís quiere subirnos a la noria. No a la de sus opiniones, no. A una noria de verdad, una mayor que el London Eye y mucho ...


Animalistas y cacas

Llevo tiempo dándole vueltas al hecho de que el número de animalistas que habitan en las ciudades aumente de manera directamente...


Lo importante es odiar

A comienzos de los 90, una nueva ordenanza municipal sobre escaleras de incendios había obligado a las Torres Colón a modificar su...


Uno, dos, reprobando

Como el untar de brea y emplumar al adversario es una costumbre en desuso –máxime en estos tiempos de «emergencia...


El «un durito-dos duritos»

Nunca supe su nombre. Formaba parte del paisaje –del paisanaje– de la calle, de las infinitas idas y venidas por aquel Bravo Murillo de la...


Almeida y el alipori

Hay que reconocer que la Villa y Corte tiene un alcalde campechano y burlón. Un histrión cuya oratoria en nada recuerda al maternalismo ...


Insultos tolerados

Vivimos tiempos llenos de susceptibilidades. Tiempos en los que las gallinas son “violadas”, comerse un filete es considerado un homicidio, ...


Tiempo de verbena

Sí, ya sé que las cosas andan mal. Que pronto los madrileños jamás volveremos a ver un árbol, ni siquiera una...


Exilio voluntario

A la hora de escribir esta columna desconozco el paradero de Àngels Barceló, si bien la afamada periodista podría estar en...


Transfuguismo en Wallapop

Cambiar durante la vida de criterio, de trabajo o de amistades no es que sea perfectamente lícito: debería ser obligatorio. No digo ya ...