El fútbol femenino encuentra su aliado en el distrito

Hasta 25 chicas se forman en el Club Deportivo Chamberí


Rebeca, Aitana, Lidia, Celia y Alicia tienen algo en común. A todas les apasiona el fútbol y para todas es difícil poder practicarlo en el centro de Madrid. El motivo, la práctica inexistencia de escuelas femeninas. Con esta reivindicación, el Club Deportivo Chamberí abrió sus puertas en 2015 y desde entonces unas 25 chicas pueden jugar más cerca de casa.

El caso de Rebeca no se diferencia del de otras muchas chicas de su edad. A los ocho años comenzó a jugar al fútbol con sus amigos, pero al contrario de lo que ocurría con su hermana, a la que le gustaba el baloncesto, sus padres no encontraban campamentos de verano donde pudiera practicarlo. Ahora, a los 25, es parte del equipo sénior en el que sus integrantes tienen entre 18 y 36 años.

Desgraciadamente para las amantes del fútbol, la situación actual no ha cambiado demasiado. Ainhoa López, la madre de Ainara, una de las jugadoras del equipo juvenil, explica la “dificultad” que vivió durante un año, hasta que dio con este club: “Para el niño no tenía ningún problema para encontrar equipo, pero femeninos no tenemos. Ainara tenía que seguir en fútbol sala”. Por otra parte, y sumado a los impedimentos para encontrar un lugar donde entrenar, aparecen los prejuicios que todavía siguen latentes en la sociedad. Ainhoa apunta que “a día de hoy el fútbol femenino sigue estando mal visto”. Una afirmación a la que también se suma Aitana, otra de las jugadoras: “Siempre se ha considerado un deporte de hombres y nos han enseñado: chicas baile, chicos fútbol”. Situaciones difíciles que en ocasiones acaban en insultos: “Hay gente que no aguanta. Tengo amigas que han dejado de jugar y no quieren saber nada del fútbol”.

Ante esta realidad, el Club Deportivo Chamberí se propuso hace cuatro años montar una escuela en el distrito, donde se fomentase el fútbol femenino de igual forma que el masculino. Su fundador, Zoilo Trías, detalla que desde el primer año, gracias a varias chicas, “salió un equipo de fútbol 7 que al año siguiente quisieron fútbol 11, y poquito a poquito hemos ido para delante”. Tanto en los equipos masculinos que componen el club como en los femeninos, basan su metodología en tres valores: igualdad, respeto y educación. “A partir de ahí eres un equipo y a partir de ahí compites”, detalla el fundador.

En la actualidad las dos categorías femeninas que componen el club son juvenil y sénior. Para la próxima temporada pretenden ampliarlo con infantil y cadete, con la intención de que puedan entrenar chicas de edades inferiores, además de los conjuntos mixtos benjamín, prebenjamín y debutante. Cada fin de semana se enfrentan a otros equipos y al terminar la liga buscan amistosos para seguir practicando.

Orgullo de barrio 

Muchas de las jugadoras coinciden en que una de las características de este club son los lazos que se crean. Lidia, otra de las componentes del equipo sénior, resalta que son un “grupo de gente que tiene un objetivo, donde si tenemos algún problema nos ayudamos entre nosotras e intentamos que todo el mundo que entre se sienta cómodo”. Parte de la responsabilidad para que esto ocurra la tienen los entrenadores. Tal y como afirma Trías, “además de estar titulados al máximo nivel y tener experiencia en equipos como el Real Madrid, el Rayo Vallecano, CD Toledo o el CyD Leonesa, son un ejemplo para los niños”. Así, tratan de ofrecer una formación integral donde además de la parte deportiva tienen un control voluntario de la evaluación escolar y están tratando de introducir clases particulares para aquellos que lo necesiten. 

Con estas premisas, el Club Deportivo Chamberí quiere convertirse en una escuela de la que sus vecinos se sientan orgullosos. Su principal objetivo es fomentar el fútbol femenino, y para lograrlo también demandan la involucración del distrito para mejorar la situación de las chicas y así lograr una igualdad real. Desde la dirección denuncian que la instalación pública del Canal de Isabel II donde entrenan, ubicada en la avenida de Pablo Iglesias, 15, carece de algunas dotaciones importantes: no hay vestuarios femeninos y los horarios de los partidos o de los entrenamientos que les han concedido esta temporada son difíciles de compaginar con los estudios o el trabajo.

Muchas apuntan que la clave para que el fútbol femenino deje de ser una minoría está en el aumento de la visibilidad, la educación como elemento fundamental para “solventar el problema desde la raíz” y el fomento del deporte en general, “para que después cada una elija el que más le guste”. A pesar de los problemas y las trabas que a día de hoy gran cantidad de mujeres se siguen encontrando para disfrutar de su deporte favorito, todas las jugadoras entrevistadas para este reportaje tienen claro que la próxima temporada seguirán jugando al fútbol.


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