Alejandra Meco: “Me encanta Chamberí, es como un mini pueblo en una gran ciudad”

Entrevista con la actriz protagonista de 'Acacias 38' y 'El secreto de Puente Viejo'


Chamberilera “100%, nacida en La Milagrosa”, el rostro de Alejandra Meco se ha hecho conocido tras protagonizar dos de las series más longevas de la televisión, ‘Acacias 38’ y ‘El Secreto de Puente Viejo’, donde interpretaba a dos mujeres sensibles y sufridoras. Unos papeles que le han servido para aprender, pero de los que quiere escapar hacia la comedia. O hacer de malvada. Mientras aguarda su próxima oportunidad, ha charlado con Chamberí 30 días, y nos recomienda sus sitios favoritos como una experta foodie.

Lo tuyo con la interpretación no fue una vocación precoz. ¿Cómo llegó?

Yo quería ser bailarina, hice la carrera de Clásica en el Conservatorio, y era muy tímida. Sigo siéndolo, pero lo era extremadamente. Mi inquietud por la interpretación empieza con las películas de Harry Potter. Yo me metía en aquel mundo, imitaba la forma de hablar de Hermione… y pensaba, pero qué me está pasando. Luego hice algo de publicidad, y mi madre me convenció para apuntarme a la Escuela de Cristina Rota, para quitarme la vergüenza. El primer día salí llorando. Veía a los demás desinhibidos y pensaba: yo no puedo hacer esto. Pero mi madre me dijo que le diera otra oportunidad y al día siguiente ya salí con una sonrisa enorme. Así que dejé el baile y me puse a estudiar Comunicación Audiovisual por las mañanas e interpretación por las tardes.

Qué es más difícil, ¿bailar o actuar?

Bailar te desgasta más a nivel físico, y tienes una vida muy corta, como los deportistas… lo que te limita bastante, porque tienes que despegar muy pronto. Pero es más fácil en el sentido en que si eres bueno vas a destacar seguro, en la interpretación dependes de muchos factores. El talento es importante, pero también está la suerte.

Y por suerte fue casi como empezaste a trabajar…

Fui a un curso de interpretación donde había unas directoras de casting que me vieron y les encajé para un proyecto que justo tenían en ese momento, que era ‘Acacias 38’. Antes había hecho pequeñas apariciones en ‘Aída’ o en ‘El caso’.

Y directa a un papel protagonista. Menudo salto.

Fue una locura. En una semana pasé de estar estudiando a trabajar sustituyendo a los protagonistas que llevaban un año y medio, y con una trama super potente. Y yo, otra vez: pero esto cómo se hace. Recuerdo que llegaba a casa con contracturas de toda la tensión acumulada. Pensaba: no puedo grabar 12 secuencias al día durante 12 horas.

Al final, pudiste.

Una serie diaria es una suerte. Tienes un entrenamiento constante, no solo físico, también mecánico, técnico… de todo. Coges una experiencia brutal. Cuando terminas te queda un vacío enorme, es una sensación rara. Toca esperar, que es lo más duro de la profesión, toca trabajar la paciencia.

Y de ‘Acacias’ a ‘El Secreto de Puente Viejo’. Otra sorpresa.

Sí, fue con la misma productora, Boomerang, que grababa en el mismo plató. Me conocían ya y los guionistas eran los mismos y me propusieron a mí. Fue como volver a casa, cambiando la época, el decorado, los actores, los técnicos… pero empecé bien, ya tenía el conocimiento y no iba a pasar por el estrés de la otra vez.

Los personajes de Teresa Sierra y Elsa Laguna tenían ciertas similitudes.

Sí, son buenas personas y sufridoras, porque siempre hay una mala que les hace, digamos, faenas. Comparten el buen corazón, pero son personajes distintos y con circunstancias totalmente diferentes.

¿Temes encasillarte?

No quiero, por favor. Quiero hacer lo opuesto. De mala, por ejemplo. Es verdad que me ven y me dicen, por tu cara nunca te van a dar un papel de mala. ¡Pero si lo bueno de las malas es que no lo parezcan! O también una comedia. Me muero por hacer una comedia.

¿Con quién te gustaría trabajar?

Con Javier Cámara, que es un actorazo. Me encanta la carrera que tiene, ha hecho de todo, cosas muy interesantes, y me han dicho además que como compañero es buenísimo.

Lo tuyo también son los idiomas. Hablas italiano…

Sí, hice Erasmus en Italia, sé inglés y ahora estoy pensando si vuelvo con el francés… me gustan mucho los idiomas, es una pasión, como para otros tocar instrumentos. Me encantaría saber cuantos más mejor, poder comunicarte con gente que no tiene tu lengua es maravilloso. Y te abre puertas, claro.

¿Si pudieras escoger tu próximo trabajo, cuál sería?

Por elegir, un largometraje. Me encantaría también trabajar con tiempo, dedicar un día entero a hacer una secuencia, porque yo hacía 12 al día. Experimentar, trabajar el personaje…

Naciste en Chamberí y llevas viviendo toda la vida en el barrio.

Mi infancia la recuerdo jugando en el Parque de Galileo, en Valle de Súchil, o los domingos en Fuencarral, donde aprendí a montar en bici y a patinar. He vivido todas las transformaciones de esa Glorieta de Quevedo, y fui al Colegio Lasalle, justo aquí.

¿Y qué te parece el barrio?

Soy muy defensora de Chamberí, me encanta, es como un minipueblo dentro de una gran ciudad. No sé, conoces a la gente, hay ambiente casero, no sé explicarlo.

¿Alguna recomendación para nuestros lectores?

Yo me muevo mucho por estas calles. En particular, hay una pastelería que se llama ‘130 grados’, que hacen unos bollos buenísimos; luego ‘Pomme Sucre’, pegado a Fuencarral… sí, soy muy de pastelerías; también voy siempre al Mercado de Vallehermoso, para tapear o por la noche. A la hora del vermú, ‘Alma Cheli’, en Santa Engracia, para mí el mejor vermú de Madrid… también soy muy de italianos, dicen que Chamberí es el nuevo Little Italy, y hay un bar muy curioso, el ‘YakiTori’, de tapas japonés regentado por chinos, que me encanta. Y en verano, sobre todo, las terracitas de Olavide. Este barrio tiene muchas terracitas.

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