Integración, jaques y gambitos en la Academia de Ajedrez Chamberí

El respeto y la convivencia son dos de los valores que propugna esta escuela con sede en Joaquín María López


“Somos una familia”. Con este lema la Federación Internacional de Ajedrez difunde este deporte, dando la bienvenida a todas las personas que quieran jugar una partida en un club de cualquier parte del mundo. Siguiendo esta premisa, la Academia de Ajedrez Chamberí trabaja desde el año 2017, organizando actividades que dinamizan la vida del barrio y promueven la interrelación, el crecimiento personal y la integración. El éxito conseguido por la miniserie estadounidense ‘Gambito de Dama’, basada en la novela de Walter Tevis, ha despertado el interés de muchos vecinos, atraídos por el entretenimiento y las cualidades que aporta esta práctica.

El ajedrez siempre había sido una afición para su director, Jorge Castellanos, hasta que hace unos años comenzó a ser también su trabajo. Se graduó en Psicología y escribió su tesis, relacionando este deporte con el desarrollo de la memoria en los niños. Y, más tarde, se convirtió también en monitor de la Federación Española. En una charla con Chamberí 30 días explica que cuando llegó de Cuba comenzó a jugar en el Club del Café Comercial, en la Glorieta de Bilbao. Después, cuando este cambió de dueños se trasladó a otro por la zona de Malasaña, en el distrito Centro y, posteriormente, surgió la oportunidad de abrir su propia escuela, ubicada en la calle de Joaquín María López, 12.

Reapertura segura

El complicado año 2020 también les afectó profundamente. Cerraron sus puertas en marzo y no volvieron a abrir hasta el pasado mes de octubre. A partir de entonces, la Federación Madrileña de Ajedrez adoptó un protocolo acorde con la Consejería de Educación y Deportes de la Comunidad de Madrid, que siguen en sus instalaciones. De esta forma, en sus clases siempre hay un máximo de seis personas contando con el profesor y para cumplir todas las medidas higiénicas mantienen una constante desinfección de las mesas, los tableros y las piezas.

En este contexto, otras cosas también han tenido que cambiar. El tradicional apretón de manos antes de comenzar la partida ya no se puede realizar, pero Castellanos asegura que “nos saludamos de algún modo”. En su escuela se diferencian dos grandes grupos, adultos y niños, y entre ellos destacan tres niveles: iniciación, intermedio y avanzado. “Nosotros organizamos las clases por edades, porque no es lo mismo el lenguaje que se utiliza para un niño de seis años que para un adulto, pero en cuanto a niños no diferenciamos tanto las edades, sino el nivel de ajedrez”, comenta el director.

Una de las particularidades de esta actividad es que “supone un gran intercambio entre todo tipo de personas”. Pueden enfrentarse individuos, sin que las diferencias en la lengua, la edad o el género supongan un obstáculo, algo “que en ningún deporte se puede hacer”. Y, como detalla Castellanos, otra “ventaja” es que pueden participar personas con discapacidades o deficiencias visuales, lo que supone un paso en el camino hacia su integración.

Torneos infantiles

Hasta la irrupción de la covid-19 había dos actividades tradicionales que la Academia de Ajedrez Chamberí pretende retomar, una vez que se restablezca la normalidad. Los viernes se constituían encuentros informales entre alumnos de diferentes clases y edades, y cada tres meses se organizaban también torneos infantiles. “Ver jugar a un niño de 5 años con un señor de 83 es una maravilla” y representa “la vida misma del barrio y lo bonito del ajedrez”. Además, a los encuentros de los viernes también estaban invitados los amantes de este deporte, que estuvieran de paso por Madrid. Así, hasta la fecha, Castellanos señala que ha acudido gente de Reino Unido, Indonesia, Singapur, Australia, Estados Unidos y Canadá, poniendo en evidencia que el idioma del ajedrez es universal.

La Federación Internacional establece que en la categoría absoluta pueden participar ambos géneros. Sin embargo, el ajedrecista destaca que todavía existe una especial disparidad entre la cantidad de hombres y mujeres que lo practican, por lo que señala que desde el nacimiento de su escuela han puesto en marcha iniciativas para animar a que niñas y mujeres se adentren en el universo del ajedrez.

Este deporte no solo proporciona beneficios relacionados con las matemáticas, la música o la capacidad lectora. Los análisis que se realizan también pueden adaptarse a otras realidades. Asimismo, la educación emocional aquí cobra una importancia especial. Uno de los principales aprendizajes es la asunción de responsabilidades y la tolerancia a la frustración. “Cuando pierdes en ajedrez no puedes culpar a nadie, ni a la suerte, ni al árbitro. Fue algo que tú no concebiste y tienes el resultado que te mereces”, explica Castellanos. Según aclara, este tipo de aceptación ayuda a gestionar la frustración y a hacer un esfuerzo por ir erradicando errores y creciendo como ajedrecista, porque al final, aunque se juegue contra un contrario, la superación siempre es personal.



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