Smartincircles estrena su proyecto de cocina-laboratorio
De residuos del barrio a biomateriales con Denominación de Origen Chamberí
Dori Ayllón, 21 de marzo de 2026
Desde hace unos meses ha echado raíces en la de calle de Andrés Mellado, 24, un proyecto que invita a mirar los residuos con otros ojos. Se trata de Smartincircleslab, la cocina-laboratorio urbana de Smartincircles, que trabaja con residuos orgánicos locales para convertirlos en biomateriales y bioproductos, implicando en el proceso a comerciantes, estudiantes y vecinos del barrio.
Detrás del proyecto están Sandra Martín, arquitecta y farmacéutica, que lleva más de una década dedicada al diseño y a la innovación circular, y Laura Cano, arquitecta especializada en bioconstrucción y escultora.
La iniciativa no surgió de la noche a la mañana. Todo comenzó con una pregunta que la propia Sandra se hizo hace años: “¿Qué ocurre con los materiales y los espacios cuando dejan de utilizarse?”. Aquella reflexión marcó un antes y un después en su trayectoria profesional: “Me llevó a cuestionar el modelo lineal del diseño y a descubrir la circularidad, como una manera más lógica y consciente de habitar el mundo”.
En 2016 fue reconocida como Schmidt-MacArthur Fellow por la Fundación Ellen MacArthur, y ese mismo año fundó Smartincircles como plataforma creativa. Más adelante, una colaboración en Londres con la empresa biotecnológica BIOHM reforzó su interés por los biomateriales y el biodiseño. De esa evolución nace hoy Smartincircleslab, un espacio que traslada la investigación y la innovación al día a día de Chamberí.
Un espacio abierto
“Somos una cocina-laboratorio urbana que codiseña y autofabrica biomateriales y bioproductos a partir de residuos orgánicos. Trabajamos como lo hace la naturaleza: con lo cercano y abundante, y de forma colaborativa y circular, junto a otros actores del barrio”, explica Sandra.
Del mismo modo, impulsan un ecosistema circular en el que estos bioproductos se integran a través de actividades educativas y culturales abiertas y participativas. “Por eso nuestro espacio es versátil: un día puede ser laboratorio, taller o cocina experimental, y al siguiente transformarse en espacio expositivo, aula abierta o pop-up”, añade.
La conexión con Chamberí es una de las claves del proyecto. “Trabajamos con residuos orgánicos del propio barrio; hemos empezado con el Mercado de Guzmán el Bueno, ubicado en nuestra misma calle, y los transformamos en materiales con identidad y trazabilidad. No son recursos anónimos: nacen de un contexto concreto y mantienen su vínculo con la comunidad. Cuando los materiales tienen origen, también pueden generar pertenencia y regeneración”, cuenta.
Además del mercado y sus comerciantes, el laboratorio colabora con la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT) como socio académico. “Creemos en la transdisciplinaridad como motor de innovación: diseñadores, científicos y makers se suman a esta red viva y en constante crecimiento”.
Uno de los ejemplos más representativos de esta filosofía fue el pasado Carnaval de Biomáscaras, presentado en el Madrid Design Festival y celebrado en el propio mercado del barrio. Se crearon 57 piezas, muchas de ellas desarrolladas en talleres con niños y estudiantes universitarios, a partir de posos de café, cáscaras o pieles de pescado. La iniciativa no sólo dio una segunda vida a los desechos, sino que convirtió el proceso en una experiencia cultural compartida, donde el aprendizaje y la creatividad se mezclaron con la vida cotidiana del mercado.
Retos y visión de futuro
En Smartincircleslab ya están trabajando en nuevos bioproductos impresos en 3D a partir de residuos orgánicos locales y preparan el lanzamiento de un kit de biomáscaras para hacer uno mismo, con el fin de acercar el biodiseño a más personas.
“Para nosotros la economía circular no es sólo gestión de residuos, sino también cultura, aprendizaje, conexión y transformación colectiva”, subraya Sandra Martín. “Creemos que nuestro trabajo es importante, porque es una invitación a rediseñar el mundo desde lo local y lo vivo. Smartincircleslab es, en esencia, un prototipo de infraestructura urbana a escala de barrio, diseñado como lo hace la naturaleza: un espacio donde la circularidad se practica de forma cotidiana, participativa y en diálogo continuo con el ecosistema que nos rodea”, concluye.



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