Lorazepam, bromazepam, alprazolam, diazepam… son fármacos de los que seguro has oído hablar, has tomado alguna vez o conoces a alguien que no puede vivir sin ellos. Las benzodiacepinas son fármacos que los médicos solemos prescribir para dormir, para calmar la ansiedad, como relajante muscular e incluso para el tratamiento agudo de las convulsiones. Son fármacos útiles y eficaces si los usamos correctamente, esto significa usarlos cuando realmente se necesitan, habiendo recurrido previamente a alternativas no farmacológicas y durante el menor tiempo posible.
España es uno de los países con mayor consumo de benzodiacepinas y su consumo ha ido en aumento en los últimos años. Este aumento de consumo está relacionado con la medicalización de la vida, la menor tolerancia al malestar de nuestra sociedad, el poco tiempo en la consulta y el desconocimiento de alternativas no farmacológicas, así como la búsqueda de soluciones rápidas a nuestros males. Tras el alcohol y el tabaco, las benzodiacepinas son las sustancias con mayor consumo adictivo en nuestro país.
Aunque todos conocemos a alguna persona que lleva años tomando pastillas para dormir, el consumo crónico de benzodiacepinas no está exento de riesgos. Aumenta el riesgo de caídas y el riesgo de fracturas. Produce deterioro cognitivo y problemas de memoria, sobre todo en personas de mayor edad. Favorecen los accidentes y aumentan la somnolencia y sensación de cansancio durante el día. Además, el uso continuado de benzodiacepinas produce tolerancia y dependencia, esto implica que cada vez necesitamos más dosis de medicamento para mantener el mismo efecto y, si lo retiramos de forma brusca, aparecen síntomas de abstinencia
Es un problema global y la solución nos implica a todos, sanitarios y pacientes. Busquemos alternativas, como el ejercicio, la meditación o las relaciones sociales para calmar la ansiedad. Si tenemos una contractura muscular tomemos algún analgésico, apliquemos calor y hagamos estiramientos, en lugar de recurrir al diazepam. Ante una ruptura sentimental, mejor un hombro amigo sobre el que llorar y no un lorazepam. Y para dormir, menos pastillas, un buen libro en la mesilla y hábitos saludables. Infórmate sobre recursos comunitarios en el barrio para el manejo de la ansiedad o el insomnio.
Si tienes que tomar benzodiacepinas, porque tus síntomas son importantes, que sea el menor tiempo posible y, si llevas tiempo tomándolas, plantéate que puede ser un buen momento para intentar dejarlas.
Los profesionales sanitarios de tu centro de salud podemos ayudarte a realizar una reducción progresiva, que puede ser todo lo lenta que necesites, porque recuerda que no se pueden dejar de golpe. Existen pocos medicamentos que deban ser para toda la vida, y las benzodiacepinas no son uno de ellos.



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