Gracias, vecino censor

Uno de los privilegios de escribir en un periódico de barrio es que a menudo puedes cruzarte por la calle con tus lectores. Los días en que sale el número los encuentras ahí, sentados en un banco o en el andén del Metro leyendo lo que has escrito, y aprovechas para indagar si su mueca es de curiosidad o de disgusto. Pese a estar a punto de cumplir sus 100 primeros números y dirigirse a una audiencia de unos 150.000 chamberileros, Chamberí 30 días es una publicación aún joven y pequeña, pero desde el primer día hemos notado el cariño y el interés de los vecinos del barrio. Mucho más, desde luego, que el recibido desde otros ámbitos públicos o publicitarios. Por otro lado, es obvio que no sólo llegan alabanzas a nuestro buzón. También lo hacen críticas, que acogemos modestamente como acicate.

Pero hoy quiero hablar en particular de Raúl, nuestro más rígido catón. Un corrector severo pero entrañable, que nos acompaña casi desde que iniciamos esta andadura chamberilera, allá por 2017, y de quien sólo conocemos su nombre y su email.

El vecino Raúl nos escribe de vez en cuando para, indefectiblemente, hacernos “unas observaciones con muchísimo retraso” acerca de alguna noticia publicada en nuestro periódico. Normalmente de un número pasado, de hace un año o más. Tras esta introducción, y siempre con unas formas exquisitas, nuestro quisquilloso lector nos explica los errores hallados, normalmente contradicciones: que en un párrafo decíamos una cosa y dos más abajo, otra, por ejemplo.

En ocasiones incluso reconoce que la corrección es “un poco atrevida” o el tirón de orejas “muy estricto”, como cuando redondeamos una cifra a un solo decimal. Eso Raúl no lo soporta. Muchas veces tiene razón, pero algunas otras patina por pura comprensión lectora, lo que –faltaría más– sólo cabe achacárselo al redactor de la noticia, que podría haberlo explicado mejor.

Resulta evidente que, cuando no da con ningún gazapo, no puede reprimirse y sigue enviando sus educados correos para hacernos una simple corrección estilística o tipográfica, “que no tendría ninguna importancia”, concede él mismo. Pero Raúl sigue leyéndonos y escribiéndonos sus educados correos, y nosotros, encantados de recibirlos. Por eso he querido hoy dedicarle este Depositorio, pensando que ojalá se tope con él dentro de unos cuantos meses y, tras repasarlo concienzudamente, nos haga una observación “con muchísimo retraso”, que nos servirá para seguir elaborando un mejor Chamberí 30 días. Gracias, vecino.

Foto: congerdesign 


  Votar:  
Resultado:0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos
  0 votos

Deje un comentario

Para dejar su comentario identifíquese o regístrese.