El ‘nuevo’ Madrid Central mantiene el perímetro y la mayoría de restricciones

Aprobado el anteproyecto de la nueva ordenanza de movilidad, tras la anulación judicial de la zona de bajas emisiones central


La Junta de Gobierno ha aprobado el anteproyecto de la nueva ordenanza de movilidad sostenible, que reemplazará a la aprobada en 2018 por la ex alcaldesa Manuela Carmena y cuya medida estrella, Madrid Central, ha sido anulada por el Tribunal Supremo, por defectos formales en su tramitación. La nueva Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección (ZBEDEP) Distrito Centro mantendrá el mismo perímetro de la anterior, así como las restricciones, salvo algunas modificaciones menores. El texto se encuentra actualmente en periodo de alegaciones, y la previsión del Ayuntamiento es aprobarlo de modo definitivo a finales de julio o bien en agosto, en cualquier caso antes de que se cumpla la fecha que debe dictar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) para ejecutar la sentencia.

La ZBEDEP aprobada en primera instancia por el órgano ejecutivo municipal ocupará el mismo espacio que Madrid Central, pero cuenta con tres novedades: los 15.000 comerciantes de la zona tendrán la consideración de residentes, se permitirá una hora más la circulación de motos –hasta las 23 horas– y se retrasará un año –hasta final de 2022– la limitación de acceso a vehículos de mercancías con etiqueta B y de más de 3.500 kilos. Además, la nueva ordenanza prevé la creación de una nueva ZBEDEP en una zona de contaminación acusada como Plaza Elíptica, que contará con medidas adicionales de restricción al tráfico.

Vehículos contaminantes y novedades en el SER 

Los vehículos sin distintivo ambiental de no residentes en Madrid no podrán circular en el interior de la M-30 desde el 1 de enero de 2022; un año después, tampoco podrán circular en la propia M-30, y en 2024 quedará prohibido su acceso y circulación por todo el municipio madrileño; desde el 1 de enero de 2025 la prohibición se extenderá también a los vehículos A de los residentes.

Además, se prevé una modificación del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), que añadirá una nueva zona de “alta rotación”, en espacios con una “intensa demanda de estacionamiento”. Estará señalizada en blanco y azul y no se podrá estacionar en ella más de 45 minutos. Además, se contempla la ampliación del servicio a una veintena de “barrios frontera” más allá de la M-30. Por último, el servicio creará una “tarifa dinámica”, que elevará el coste del estacionamiento durante episodios de alta contaminación.

Otras de las novedades de la nueva ordenanza, que aún podrá ser modificada tras las alegaciones, será el uso de casco obligatorio para menores de 18 años y ‘riders’ que circulen en bicicletas, patinetes y otros vehículos de movilidad personal. Estos deberán además estacionar en los espacios reservados y preferiblemente en la calzada. Por otro lado, se contempla que los autobuses nocturnos tengan paradas “a demanda” en algunas líneas.

Tanto PSOE como Más Madrid ya han anunciado su oposición al nuevo texto municipal. Así, la portavoz de este último, Rita Maestre, lo ha calificado como “un fraude de plan anticontaminación, que no aprueban ni sus propios estudios”, mientras desde las filas socialistas advierten de que la nueva ordenanza “no soluciona los problemas de contaminación ni de movilidad”. La norma tampoco cuenta por el momento con el apoyo de Vox.

Adiós a Madrid Central

Hace unos días el Tribunal Supremo confirmaba la sentencia del TSJM, que el julio pasado anulaba por defectos formales la zona de bajas emisiones Madrid Central, aprobada por el anterior equipo de Gobierno municipal. En aquella sentencia el tribunal argumentaba dicha anulación por la “omisión” del trámite de información pública –un requisito “esencial, preceptivo e indispensables”–, así como por la carencia de la “imprescindible” memoria económica, previa a la aprobación de la ordenanza.

No obstante, Madrid Central seguirá vigente hasta que llegue la fecha que señale el TJSM para el decaimiento de la normativa. Durante este tiempo el Ayuntamiento espera poder aprobar de modo definitivo su nueva ordenanza de movilidad, lo que permitiría que la zona no quedase en un limbo jurídico.

LA ‘FACTURA’ DEL CAMBIO DE NOMBRE

El ‘nuevo’ Madrid Central abarcará el mismo espacio que el anterior, pero nace sin nombre definitivo. Será el Pleno el que tenga que ratificar la denominación de la nueva Zona de Bajas Emisiones de Distrito Centro, tras considerar las alegaciones presentadas durante el periodo de información pública, que se extenderá 30 días.

El cambio de nombre, en cualquier caso, sumará una nueva factura a las arcas municipales de 184.584,70 euros: los que costarán eliminar los logotipos de señalización de Madrid Central, ubicados tanto en la calzada como en postes o marquesinas.


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