El Parque Móvil, un inmueble a proteger y en busca de una segunda vida

Es la única muestra de arquitectura industrial que se conserva en Madrid


La Asociación en Defensa del Parque Móvil organizó el pasado noviembre una charla-coloquio en el Centro Cultural Galileo, para dar a conocer el estado del conocido inmueble del distrito y explicar los motivos para promover su protección. El Parque Móvil del Estado (PME) es un edificio de arquitectura industrial, propiedad del Ministerio de Hacienda, ubicado entre las calles de Cea Bermúdez, Vallehermoso, Donoso Cortés y Escosura, que ocupa 26.700 metros cuadrados. Se edificó en los primeros años del franquismo y en la actualidad está en riesgo de derribo por una operación inmobiliaria –la APR. 07.05–, que modificó el Plan General de Ordenación Urbana de 1997, y permite su demolición para construir en su lugar 27.300 metros cuadrados de viviendas privadas, 41.600 de oficinas, y destinar otros 2.000 a uso dotacional.

La asociación presentó en 2018 la candidatura del Parque Móvil del Estado como Bien de Interés Cultural ante el Ministerio de Cultura y Deporte, y pretende su inclusión en el Catálogo de Elementos Protegidos que está elaborando el Ayuntamiento de Madrid.  

Desde esta asociación aseguran que su estado de conservación es excelente, gracias a las reformas que se llevaron a cabo en 2010. “Un edificio de esa magnitud, en pleno centro de Madrid, infrautilizado, pues lógicamente se ha convertido en objeto de deseo del urbanismo especulativo de todos los gobiernos”, explica María Unceta, secretaria de la asociación.

La idea de estos vecinos de Chamberí es que, en vez de hacer un uso lucrativo y privado del terreno, se utilice como una dotación pública y social. Por un lado, destacan su valor arquitectónico, como única muestra del estilo industrial que se conserva en la ciudad de Madrid, además de conformar un todo con la Colonia San Cristóbal, que está al lado, y, por otro, las inmensas posibilidades que tiene para la ciudadanía, en un distrito con escasez de espacios participativos.  En octubre, la Asociación Hispania Nostra incluyó el PME en su lista roja de espacios en peligro, lo que puede servir como un nuevo empujón para que las administraciones abran un diálogo con los vecinos.

¿Cómo es el Parque Móvil del Estado?

El conjunto del PME se compone de tres elementos:

  • La pieza de cabecera –de 105x31m– con cinco alturas y fachada a Cea Bermúdez. Está destinada a servicios administrativos y articula la conexión con las otras dos edificaciones: los talleres y el garaje. De ladrillo visto y granito, en su interior contiene la joya de la corona, una rampa doble helicoidal, que recibe el nombre de ‘doble tornillo’ y da acceso a las plazas de aparcamiento y a la azotea (que era donde se probaban los vehículos). La rampa está coronada por un enorme lucernario, que dota de luz natural el espacio central. Esta parte del edificio es la única que está protegida -con un nivel tres- por su singularidad. Solo equiparable a la que hay en la fábrica de Fiat de Lingotto, en Turín.
  •  Los talleres, que abarcan una sola planta diáfana –de 190x46m– con una estructura metálica muy ligera y una cubierta de 19 dientes de sierra, para iluminar la parte norte, aprovechada para la formación de los oficiales y la reparación de vehículos. Actualmente está en desuso. Cabe destacar el mural titulado ‘Los oficios del automóvil’. Pintado en 1951 por Germán Calvo, artista palentino bastante reconocido en la época, con una estética academicista postcubista. La escena muestra todas las etapas de reparación de los automóviles y la propia arquitectura del edificio. La pintura tiene un gran valor artístico e histórico, pero tampoco está protegida.
  • El garaje –de 193x53m–, una estructura robusta, totalmente de hormigón, cuya función sigue siendo la misma, aunque está infrautilizado. 

Debate y propuestas de uso

Una de las principales reivindicaciones de la Asociación en Defensa del Parque Móvil es que se pueda visitar: “Si no se conoce, se convierte en invisible para la gente. Y correrá la misma suerte que los talleres que había en Raimundo Fernández Villaverde o las recientemente demolidas Cocheras de Cuatro Caminos”, apuntan.

Otra de las propuestas más repetidas durante el coloquio fue la posibilidad de convertirlo en un parking público, que supondría una modificación mínima de su estructura y favorecería al barrio, dada la dificultad que hay para aparcar en él; otra fue la de crear un Museo del Automóvil; quizá la más original fue la de utilizarlo para generar energía, mediante dos megavatios de potencia en su interior.

En cualquier caso, todos los asistentes coincidieron en la catástrofe ambiental que supondría derribarlo –primero, porque está en perfectas condiciones y segundo, por los residuos derivados–, así como en la necesidad de reivindicar el Parque Móvil como monumento a conservar y al que aún se le puede dar una segunda vida, en favor de los madrileños.

Aquí puede verse íntegramente la charla-coloquio que organizó la Asociación en Defensa del Parque Móvil el pasado 23 de noviembre:

 


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