Una pista de patinaje, asignatura pendiente en Chamberí

En los patines de la joven promesa Laura Pérez, de 12 años


Patinar de forma profesional en Chamberí es prácticamente misión imposible. Esto le ocurre a Laura Pérez Manrique, una joven de 12 años que a los 4 comenzó a patinar por los parques del distrito y quien en la actualidad, aunque vive y estudia en el barrio de Ríos Rosas, para practicar la modalidad freestyle en la que se está formando debe salir de Chamberí.

Hace un año y medio quiso dar un paso más y apuntarse a una escuela. Cada día, después del colegio, va al Club Rueda Madrid, donde recibe clases en El Retiro o cerca de la estación de Metro de Paco de Lucía. Allí entrena de una a dos horas tres días por semana, una rutina que completa con cuatro horas más los fines de semana. “Cuando hay estudios o exámenes hay que cortar los entrenamientos y cuando vienen las competiciones hay que intentar apretar un poco más”, explica Jorge Pérez, su padre.

Laura tiene claro que lo que le gusta es patinar, por lo que su rutina es siempre la misma: “Voy al colegio, hago un poco de deberes, me voy a entrenar y cuando vuelvo termino los deberes, ceno y me duermo”. Con esta agenda tratan de medir cada minuto, por lo que durante los atascos de camino a los entrenamientos también aprovecha para estudiar en el coche. Una vez allí “practico para la competición y el entrenador me va enseñando trucos y figuras nuevas, para que vaya aprendiendo y subiendo más el nivel”.

A sus entrenamientos siempre va equipada de la misma manera: unos leggins, la camiseta del club o de su patrocinador, Mr. Rolling, y sus dos juegos de patines que condicionan el ejercicio que vaya a realizar: los que tienen las ruedas más pequeñas los utiliza para practicar las figuras, y deja las más grandes para speeds y derrapes.  

Éxito en su primera competición

El pasado verano se apuntó a las pruebas de nivel, un pase indispensable para poder competir oficialmente. A través de un examen práctico se verifica que el patinador cuente con el nivel suficiente y, por fin, el primer fin de semana de noviembre participó en el Torneo de Navalmoral de la Mata, en Cáceres. Laura explica que los días previos supusieron “muchos nervios”, porque era la primera vez que competía a nivel profesional y no pensaba en otra cosa: “Sólo practicar, practicar y practicar, hasta que me salía perfecto”.

Su padre detalla que hay patinadores que se especializan en una o dos modalidades, mientras que Laura fue la única de todo el torneo que “participó en las cuatro y encima se subió al podio en todas”, consiguiendo un segundo puesto en derrapes, battle y classic y una tercera posición en speed.

A Laura lo que más le gusta del patinaje es “disfrutarlo”, saber que “hay muchos récords por conseguir y que si lo intentas muchas veces lo consigues”. Para ello, le gustaría poder practicarlo más cerca de casa y lanza una reclamación al distrito: “Yo lo que quiero es una pista grande, donde pueda poner puntos para marcar los sitios donde van los conos para entrenar y no tener que estar midiendo cada vez”. De hecho, cuando en sus ratos libres queda con sus amigos a patinar, también tienen dificultades para encontrar un lugar. En la mayoría de parques el suelo no está preparado y tampoco disponen de una zona habilitada para coger velocidad, sin poner en riesgo la seguridad de otros niños que estén jugando cerca.

En este sentido, el padre explica que Chamberí no cuenta con ninguna posibilidad para este tipo de patinaje: “Hacen falta unos 26 metros de pista para colocar tres filas de conos”, además del suelo, que “lo ideal es parqué o cemento pulido”. En su opinión, la única posibilidad para que su hija pueda aprender y seguir avanzando en el distrito es que salga adelante el proyecto del Tercer Depósito del Canal, que incluiría una zona de patinaje.

Para Jorge, la solución pasa porque hagan la pista de patinaje “un poco más grande de lo que viene en el proyecto”, de forma que los patinadores puedan practicar tanto slalom como derrapes y velocidad. Si saliera adelante se ahorrarían las cerca de dos horas que invierten en los trayectos para ir a entrenar. No obstante, la Comunidad de Madrid todavía está estudiando las ofertas presentadas para su construcción, que podría demorarse unos 24 meses.

A pesar de las dificultades, Laura sigue entrenando y su vista ya está puesta en el próximo año. En febrero disputará el campeonato regional y previsiblemente en marzo se celebrará la Copa de España. En su casa cruzan los dedos para que en un futuro los patinadores puedan entrenar en Chamberí.  


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