• A partir de los 25-30 años la producción de colágeno empieza a disminuir de forma progresiva y la piel pierde firmeza y elasticidad. • Los inductores de colágeno ofrecen un resultado progresivo, natural y duradero, permitiendo que la piel funcione mejor por sí misma.
Medina Estética de Vithas Madrid La Milagrosa explica cómo afecta la pérdida de colágeno a la flacidez de la piel.
Hospital Vithas La Milagrosa, 17 de febrero de 2026
En los últimos años, la ciencia dermatológica ha identificado la pérdida de colágeno como una de las principales causas que provocan la aparición de los primeros síntomas de envejecimiento. A partir de los 25 años, “la producción natural de esta proteína esencial empieza a disminuir de forma progresiva, lo que influye negativamente en la firmeza, la luminosidad y la elasticidad de la piel”. Desde el servicio de Medicina Estética y Antienvejecimiento del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa señalan los beneficios de abordar el envejecimiento de forma preventiva y no reactiva, estimulando la producción de colágeno.
La Dra. Ana Tapias, especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento en el Hospital Universitario Vithas Madrid la Milagrosa, explica que a partir de los 25 años se estima una pérdida aproximada del 1% de la producción anual: “El colágeno actúa como un andamio de la piel y, aunque al principio ese cambio no se nota en el espejo, el proceso ya está en marcha a nivel biológico y provoca que la piel pierda firmeza y elasticidad, apareciendo la flacidez y marcando las líneas de expresión”. La doctora explica que a medio plazo la piel se vuelve más fina y menos resistente y, a largo plazo, aparecen arrugas más profundas y descolgamiento de los tejidos.
Desde el centro madrileño apuntan que la piel puede tirar de reservas de colágeno durante un tiempo, retrasando la aparición de estos síntomas de envejecimiento, pero llega un punto en el que la pérdida acumulada supera la capacidad de regeneración. “Ahí es cuando empiezan a aparecer los signos visibles del envejecimiento, aunque el proceso lleve años ocurriendo por dentro”, explica la especialista. Por ese motivo, recalca que “prevenir siempre es más eficaz que reparar”. “Cuando estimulamos la piel antes de que el daño sea evidente, mantenemos la calidad cutánea y retrasamos la aparición de signos visibles”, añade.
En ese aspecto, Ana Tapias incide en la importancia de estimular la producción de colágeno porque trabaja en profundidad, mejora la estructura y la calidad de la piel a medio y largo plazo. Se trata de un abordaje preventivo del envejecimiento que busca retrasar los síntomas en lugar de tratarlos de forma reactiva cuando ya son visibles. La especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento afirma que los inductores de colágeno permiten que la piel funcione mejor por sí misma, ya que es un tratamiento que activa a los fibroblastos, las células encargadas de producir colágeno. “En lugar de buscar un resultado instantáneo, lo que permite es, además de prevenir el envejecimiento, obtener una mejora progresiva, natural y duradera, respetando la anatomía del paciente”, explica.
Está especialmente indicado en aquellas personas que notan pérdida de firmeza o de calidad en la piel, muestran signos de flacidez incipiente y quieren resultados naturales en lugar de cambios bruscos. “Es muy importante que los pacientes busquen una valoración médica personalizada antes de decidir cualquier tipo de tratamiento, porque no todas las pieles envejecen igual”, concluye la Dra. Ana Tapias, especialista en Medicina Estética y Antienvejecimiento del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa.
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