Juan A. Simarro: “La gente tiene miedo a la música, pero el piano no muerde” (VIDEO)

Juan A. Simarro es jugador profesional. Juega, pero no lo hace con una baraja o un balón. Lo suyo son las claves, las corcheas o las octavas, y su terreno de juego un pentagrama. Su juego es la Música. Y en un juego tan antiguo siempre encuentra la forma de poner el reglamento boca abajo y explorar, experimentar y revertir los cánones.

Su trayectoria nos lleva de los Clásicos y Reverentes de RTVE a la Orquesta Sinfónica de Beverly Hills; de Madrid a Bielorrusia, Portugal, África.... Actualmente compone la banda sonora de una película de Hollywood, pero eso no le hace perder un ápice de humildad cuando nos abre la puerta de su casa, sonriente, y nos invita a pasar a su estudio. O, como él lo llama: su cocina de composiciones.

Las dotes musicales de Juan A. Simarro se hicieron patentes cuando a los 12 años realizó sus primeras incursiones en la música clásica. Cursó estudios de solfeo, conjunto coral, Historia de la música, Violonchelo, Piano, Armonía Improvisación, Jazz... “Y todavía sigo estudiando”, dice para recordar que actualmente cursa para obtener el la licenciatura en Dirección de Orquesta y en Dirección de Banda por la Royal Schools of Music de Londres. “En esto de la música no terminas de aprender nunca, es un arte tan fascinante como inabarcable”. Lo sabrá él, que además de compositor, director e intérprete, es también profesor. “Hice la carrera de Magisterio especialista en Educación Musical y eso me hizo ver la música de otra manera más sencilla. Más accesible”.

Y es que uno de sus objetivos principales es acercar la música al gran público. Es, en cierto modo, un democratizador de la música. Esa es su función en el programa Clásicos y Reverentes. “Soy compositor pero nunca pensé que llegaría a presentar un programa. Mi trabajo ahí consiste básicamente en dar a los participantes la confianza que necesitan y que merecen, pues son buenísimos, unos musicazos”. Y el público clama por más entregas. “Aún no tenemos fechas confirmadas, pero esperamos volver a grabar en enero y emitirlo en primavera”.

Sin miedo a la música

En este aspecto, es tajante: “La gente tiene miedo a la música, pero el piano no muerde”, dice. “Yo no tengo cualidades para convertirme en jugador de baloncesto profesional, pero eso no me impide coger un balón, atarme bien los cordones y jugar una partida. ¿Por qué no sucede lo mismo con la música? Cualquiera puede acercarse a un instrumento y jugar a este maravilloso juego”.

Juan, que todo lo impregna de un espíritu lúdico, continúa animando a la gente a jugar con los instrumentos. “Yo no puedo llevarme el piano por todos lados. Necesitaba algo más manejable. Y es entonces cuando descubro el ukelele, que es pequeñito, divertido, transportable... Y para aprender a tocarlo, lo que hice fue componer dos temas: uno de pop y un divertimento para orquesta, porque no había música sinfónica compuesta para ukelele. Y a partir de ahí se me ocurrió... ¿por qué no fabricar mis propios ukeleles con las necesidades que yo tengo?”.

Simarro puede presumir de haber colaborado con artistas de la talla de Manu Tenorio, Nena Daconte, José Vélez... y Ara Makilian. “Hice un adagio para violín, piano y orquesta de cuerda que compuse una noche y la grabé en el teléfono. En el teléfono tengo mil ideas, la gente por la calle piensa que estoy loco porque me ve cantando, tarareando.... Esa noche la grabé, me puse a orquestarla, y a los días llamé a Ara y le comenté la posibilidad de grabarlo. ¡Y dijo que sí! Lo grabamos con la Orquesta en el Tejado, y quedó precioso”.

Esa capacidad de moverse entre estilos y géneros, es lo que hace de Juan A. Simarro uno de los compositores más atrevidos y dinámicos del panorama musical. “¿Y por qué no?”, se pregunta. “Desde los 17 años toqué con grupos africanos, me impregné de su música, y tiempo después, una noche mientras componía mi Sinfonía Para un Mundo Mejor, se me ocurrió incluir un yembé en el tercer movimiento. Nadie pone un yembé en una orquesta sinfónica en algo muy clásico. ¡Pero es que me lo pedía el cuerpo!”.

Esa particular soltura derivó hace unos años en un suceso inesperado que hoy recuerda con cariño y cierto orgullo. “Mucha gente prefiere fijarse en los compositores ya muertos o en los de fuera. Pero muchos que seguimos vivos hacemos cosas interesantes para el público. Es difícil que se fijen en ti, pero entonces contactó conmigo un hombre, Quico, que tiene un cuarteto de saxo buenísimo, Prelude Sax. Me pidió las partituras para interpretarlas... y me propuso hacer un estudio para el Proyecto de Fin de Carrera sobre mi música. Venía los fines de semana y charlábamos sobre mi obra. Es algo muy bonito”.

El músico prepara además su desembarco en Hollywood, donde el director Santiago Manés no ha dudado  a la hora de entregarle la batuta para componer la banda sonora de la película Long Gone Heroes, que cuenta en su reparto con Guy Pearce o Ben Kingsley. “Es un proyecto alucinante”, comenta. ¿Y cómo lleva eso de los viajes? “Lo bueno de la música es que puedo componer incluso en el aeropuerto o caminando o en la playa... cualquier lugar es bueno. Realizo mi trabajo en Madrid y me desplazaré a L.A. puntualmente para cuestiones de edición”.

Pero ese no es el único vínculo que Simarro mantiene con Los Ángeles. “Estamos creando la Orquesta Sinfónica de Beverly Hills”, anuncia, con una sonrisa en la boca. “En la primera función, que esperamos que sea en la primavera de 2020, estrenaremos con mi Sinfonía Por un Mundo Mejor”.

Simarro tiene un largo historial como compositor de sintonías para la televisión. Programas como Popstar, Gran Hermano, Noche de Fiesta o Sabor a ti llevaron, en algún momento, su toque musical. “Uno de los trabajos más destacados fueron los spots por los 50 años de TVE. Me llamaron para participar en el concurso. Sus indicaciones fueron escasas, sólo que tenían en mente una imagen con cielo azul. Así que me lancé al el piano y dije: Lo tengo. Fuimos a concurso con una productora y ganamos”.

Toda composición musical requiere un final. En el caso de Juan Antonio, el compositor, el presentador, el profesor, el jugador lúdico, lo que queremos es un consejo: “¿Cómo se aprende a tocar el piano? Olvidando las redes sociales”.

Foto: Javier dlarossa


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