A partir de ahora se limitará la instalación de nuevas terrazas en la saturada plaza de Olavide –donde sólo podrán añadirse nuevas mesas a costa de reducir las ya autorizadas–; además, en todo el distrito ninguna terraza con su correspondiente permiso podrá ampliar su superficie, salvo que se hayan producido cambios en el entorno, como ampliación de aceras o peatonalización de la vía.

Otro de los cambios más visibles serán las marcas de pintura sobre el pavimento, que delimitarán su extensión: las de color verde se referirán a terrazas estacionales, y las azules designarán a las autorizaciones anuales. También quedará señalizado el número de mesas y sillas autorizadas.
Tampoco se autorizarán toldos anclados al pavimento en el bulevar de San Francisco de Sales, en la calle de Fuencarral, ni en las plazas del Conde del Valle de Suchil, Chamberí y Olavide, ni tampoco en calles y plazas donde no se cuente ya con ninguna de estas construcciones ligeras.
Según Castaño, “la propuesta fue aprobada con amplia mayoría y el sector de la hostelería lo está entendiendo”. No obstante, desde la Asociación Vecinal El Organillo ponen algún pero al nuevo decreto, que “adopta algunas medidas, pero no da satisfacción ni de lejos a lo aprobado por el Pleno, a propuesta de la Mesa”.
Entre otras cosas, la asociación se refiere a la obligación de que cierres, sillas y mesas dispongan de dispositivos amortiguadores del ruido, a que se incremente la vigilancia para el cumplimiento de horarios, o al hecho de que se podrán ampliar las terrazas allí donde se amplíen las aceras. “El distrito necesita hacer compatibles el ocio y el descanso, y para ello es imprescindible el respeto estricto de los horarios y evitar la generación de ruidos”, concluyen desde El Organillo.
Chamberí 30 días



Deje un comentario