Carmen Nieves revive a Clara Campoamor y Victoria Kent en los Teatros Luchana
“‘Victoria viene a cenar’ es un diálogo maravilloso para conocer lo que dos mujeres aportaron a la sociedad”
Dori Ayllón, 12 de abril de 2026
Formada en la Escuela Superior de Arte Dramático de Córdoba, Carmen Nieves es actriz, directora y productora, y encontró en el teatro una herramienta para dialogar con el presente. En 2021 se instaló en Madrid y fundó Pisando Escenario, la compañía con la que ha adaptado y dirigido ‘Victoria viene a cenar’, una obra que, tras su paso por el Teatro Quique San Francisco, llegó a los Teatros Luchana, donde cumple su quinta temporada. El montaje ha girado por toda España y en 2025 fue galardonada con el Premio Godot del Publico.
¿Cómo ha sido para ti levantar Pisando Escenario y ‘Victoria viene a cenar’?
Lo que me impulsó en su día fue que asistí a un congreso de investigación teatral y creación femenina en el siglo XXI. Me animó bastante ver a otras referentes que ya lo estaban haciendo. Empezar con la compañía por 2021 fue suerte y trabajo, que al final siempre caemos en la suerte; puse un anuncio y busqué a otras actrices que quisieran empezar un proyecto conjunto y me encontré en ese año con Tiffani Guarch y Rebeca Fer, que son dos actrices que sigo teniendo muy cerquita. Ellas fueron las que también impulsaron la creación de Pisando Escenario y la obra ‘Victoria viene a cenar’.
‘Victoria viene a cenar’ es una adaptación del texto de Olga Mínguez Pastor, ¿por qué quisiste subirlo a las tablas?
Encontré esta obra en una página web que se llama Contexto Teatral, que tiene distintos fragmentos de autoras y autores dramáticos españoles y en ella se incentiva el contacto entre dramaturgos y dramaturgas y compañías para que las pongan en pie. El fragmento que leí de ‘Victoria viene a cenar’ me encantó y contacté con la autora, que desde el primer momento se mostró encantada con que hiciese una adaptación.
¿De qué trata ‘Victoria viene a cenar’?
Clara Campoamor invita a Victoria Kent a cenar y lo tiene todo preparado para este encuentro atemporal. Se trata de una noche decisiva, porque las dos van a intentar defender su postura ante uno de los hitos más importantes de la historia de España contemporánea, que es la lucha por conseguir el sufragio femenino.
¿Cuánto hay de realidad y de ficción?
Hay de las dos. La obra es un encuentro ficticio y esta conversación nunca ocurrió. Pero todos los datos que se van dando en el texto sí que son reales, porque hacemos un recorrido biográfico por las vidas de ambas y se da a conocer todo lo que hicieron, no sólo por los derechos sociales, sino en la política española y, en general, en sus vidas.
¿Qué aspectos de la vida o personalidad de Victoria Kent y de Clara Campoamor se descubren en la obra?
De Victoria Kent se descubren muchísimas cosas; toda la labor que hizo y toda su dedicación a los derechos sociales y penitenciarios. También cómo vivió su exilio y cómo siguió vinculada con cualquier acción social que pudiese hacer. De Clara Campoamor, aparte de todo lo que logró y todo lo que le costó que la escucharan y que se aprobase el voto femenino, se pone énfasis en cómo vivió el exilio y cómo lo sufrió; el rechazo que tuvo después de que consiguiera un derecho fundamental para las mujeres.
En esta obra la palabra es muy importante, ¿cómo ha sido para ti llevarla a escena?
Fue un regalo. En sus inicios, cuando comencé el montaje, era un descubrimiento del texto, una investigación de cada palabra que ponía la autora, era estar en contacto en todo momento con ella para preguntarle: ¿por qué esto lo pones aquí? ¿Por qué dices esto? También fue un gusto darles el perfil a estos personajes históricos, porque cuando pones en pie una obra sobre personajes tan relevantes, tienes la expectativa de cómo serían.
Los Teatros Luchana reman a favor de la obra…
Los Luchana son muy íntimos. Nuestra sala es la 4, tiene 119 butacas, y es un espacio de representación bastante acogedor, que ayuda a la atmósfera del espectáculo. Después de cinco años en la misma sala semanalmente, se le coge mucho cariño, no sólo al personal, sino también a esas butacas turquesas.
¿Por qué ir a ver ‘Victoria viene a cenar’?
Las razones son infinitas. Venir a ‘Victoria viene a cenar’ es ver un recorrido sobre dos mujeres muy importantes en nuestra historia, a través de un diálogo maravilloso y genuino. Los asistentes salen del espectáculo conociendo lo que Victoria Kent y Clara Campoamor aportaron a la sociedad española de la época y a la de hoy en día. Es muy necesario recordar y conocer sus luchas y sus logros, conocerlas para aprender de ellas, de cómo lucharon, y homenajearlas. También, porque van a ver en directo un fragmento real de lo que fue el debate sobre el derecho al voto femenino del 1 de octubre de 1931, y eso no se ve todos los días.
Para acabar, ¿qué otros proyectos tienes?
Estamos también con ‘Los pinceles borrados’, que es un encuentro entre otra española exiliada, Remedios Varo, y Frida Kahlo. La estrenamos el 1 de marzo de 2025 en el Luchana y estuvimos unas 23 funciones; en verano estaremos en el Teatro Lara, en la Sala Lola Membrives.



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