El Partido Popular se despide de su “histórica” sede de Chamberí tras casi 40 años

Situada en el emblemático edificio de Génova, 13


Hace unas semanas, el Partido Popular anunciaba que se va de su sede, situada en Génova, 13, una de las esquinas más famosas de Chamberí y donde llevaba cerca de 40 años. Todo comenzó, tras los buenos resultados de Manuel Fraga en 1982, se decidió el traslado de las oficinas centrales del partido desde la calle de Silva a la de Génova. Por entonces, el edificio era en alquiler, no siendo hasta el año 2006, bajo el mandato de Mariano Rajoy, cuando pasó a ser propiedad del partido, por 37 millones de euros.

El edificio consta de 6.000 metros cuadrados y otros 700 de locales comerciales y durante 30 años ha sido un punto de referencia de la política española –y protagonista de sucesos como el atentado de 2014, cuando una persona alunizó con un vehículo que portaba dos bombonas de gas–;en su balcón se han celebrado victorias como las dos que hicieron presidente a José María Aznar, o los últimos triunfos de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, y de José Luis Martínez-Almeida, en la capital.

Ahora, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, está decidido a abandonar lo antes posible el edificio, que podría ser alquilado por 140.000 euros al mes. “Cambiaremos la sede nacional del PP de ubicación, porque no debemos seguir en un edificio cuya reforma se está investigando en los tribunales”, ha declarado el líder popular para argumentar la decisión.

Antiguo Palacete de los Bedmar

La historia arquitectónica del espacio que hoy ocupa la sede popular arranca a principios del XX, cuando Chamberí protagonizaba la constitución del Palacete de los marqueses de Bedmar, título nobiliario vinculado a los marqueses de Moya, descendientes directos de Beatriz de Boadilla, mejor amiga y consejera de Isabel la Católica. En el año 1910, los terrenos de la esquina de la calle de Génova con Zurbano fueron adquiridos por la familia Marichalar al inventor Isaac Peral, quien por aquel entonces tenía allí su taller.

Antes de que Luis de Marichalar –abuelo de Jaime y Álvaro– mandase construir este señorial complejo con jardín y de estilo francés, sobre esos terrenos se encontraban las huertas de varios conventos de monjas (Salesas Teresianas), cuyas tapias marcaban los límites de cada parcela.

En 1977 se llevó a cabo la demolición del palacio, en una época donde el boom inmobiliario y especulativo acabó por derribar múltiples residencias de alta aristocracia en Chamberí. Poco después se levantaba el que hasta ahora ha sido uno de los edificios más fotografiados del barrio, y que ahora, a buen seguro con menos focos, espera a su siguiente inquilino.


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